Intervención del Déficit auditivo

domingo, 3 de julio de 2011 - Publicado por Laura Aguilera Núñez en 7/03/2011 04:58:00 p. m.
Hay que tener presente la enorme necesidad de intervenir precozmente en niños con déficit auditivo ya que la dificultad del pequeño para acceder a la totalidad de la información supondrá una reducción de la función comunicativa y requerirá de un aprendizaje por parte de padres e hijos de sistemas de comunicación diferentes desde los primeros años de vida. Aun y así, a pesar de la dificultad en el acceso al habla resultará posible un desarrollo normal del niño empleando la estimulación precoz. Los primeros meses de vida supondrán un periodo vital y muy sensible en los niños con sordera profunda o total y se deberán desarrollar unos niveles lingüísticos aceptables, siguiendo las etapas evolutivas similares que los niños oyentes para adquirir la comunicación gestual y vocal.

La intervención también se dirige a los padres y familia, ya que todos los miembros deben afrontar el aprendizaje de nuevos sistemas de comunicación. Estos objetivos son los siguientes:

-         Los padres deben desarrollar una actitud positiva para observar e interpretar las conductas del pequeño.
-         Deben interaccionar con el niño de manera eficaz y adaptada.
-         Eliminar o reducir los desajustes afectivos que genera el diagnóstico dentro del seno familiar.
-         Deben recibir un entrenamiento específico en las estrategias y sistemas de comunicación más eficaces y adecuadas según el caso, como en los sistemas alternativos o aumentativos.

La EVALUACIÓN requiere una valoración no sólo del grado y tipo de déficit auditivo, sino también de la funcionalidad personal y necesidades especificas de cada caso.

La evaluación de la capacidad auditiva lo realiza un especialista médico a través de diversas técnicas:

-         Audiometría: El audiómetro emite sonidos y los transmite por dos vías, la aérea (mediante auriculares) o por un canal óseo (hueso temporal). Después se mide el grado que queda representado en una gráfica.
-         Audiometría vocal: Se emplea para la comprensión del lenguaje oral. Se utilizan diversos materiales y métodos fonéticos que permitirán determinar la capacidad y percepción y entendimiento de las palabras y sonidos.

La INTERVENCIÓN se lleva a cabo mediante diferentes maneras, incidiendo no solamente en los aspectos auditivos sino también en las áreas de lenguaje y comunicación.

En referencia a la intervención de los aspectos auditivos:

-         Audífonos: Pequeños aparatos que amplifican el sonido, ayudando a la persona a oír mejor y a comunicarse y participar activamente en su entorno. Resultan muy beneficiosos para favorecer la maduración del oído puesto que incrementará la estimulación y capacidad neurológica, y favorecerá el lenguaje del niño.


-         Implante coclear: Aparato transductor que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Actúa a modo de procesador de señales. Es una de las ayudas más destacables en el tratamiento de algunos tipos de sordera siendo una auténtica revolución en el caso de las deficiencias auditivas profundas neurosensoriales. Para poder recibir un implante coclear es necesario tener sordera neurosensorial bilateral profunda o total, no poder beneficiarse de una prótesis auditiva o audífono y tener la seguridad de que el implante supondrá una mejora substancial para su calidad de vida.


Es importantísimo el empleo de ciertas técnicas para el desarrollo del lenguaje de los niños con este déficit. El objetivo principal es conseguir que el niño adquiera un código lingüístico que le permita acceder a la comunicación.

Los métodos son:

-         Lenguaje de signos: Es importante intervenir pronto con los padres para que aprendan la lengua de signos, especialmente si son oyentes y no están familiarizados con ella. Más tarde habrá que incidir sobre ello también en la escuela.

-         Métodos orales puros: Se aprovechan los restos auditivos para la adquisición del lenguaje. Consisten en ejercitar la capacidad auditiva. Encontramos dos tipos:

o       Método audioral unisensorial: Se ejercita la capacidad auditiva y comprensión del habla mediante el oído.
o       Método audioral multisensorial: Además de la capacidad auditiva, se emplean otras vías sensoriales como la táctil y la visual.

-         Método oral complementado: Emplea la palabra complementada para evitar superar las dificultades experimentadas con la lectura labial.

-         Método oral con dactilología: Consiste en acompañar con el habla, los gestos, de manera que se facilite la comunicación y expresión. Se puede aplicar desde los dos años de edad.

Métodos para lograr una comunicación funcional del niño:

-         Lengua de signos: Se trata de una comunicación manual. Es la combinación de formas, orientación, movimiento y expresiones faciales para expresar pensamientos e ideas. La lengua de signos no es universal, tienen gramáticas distintas en función de la región del mundo de donde se provenga. No depende de la lengua oral, son códigos diferentes aunque comparten características en común.

 
-         Lectura labial: Empleada para comprender el lenguaje oral. Permite suplir la información auditiva y emplear en su lugar información visual de los movimientos faciales y bucales del emisor de un mensaje durante el proceso del habla. Permite diferenciar los modos de articulación (nasal, sorda, sonora y fricativa) y el punto de articulación (interdental, palatal, bilabial y gutural). Se trata de una poderosa herramienta para la recuperación de las personas con sordera postlocutiva que han recibido un implante coclear. En el caso de los prelocutivos, adquieren el dominio de la labiolectura de manera espontánea.


-         Sistema bimodal: Combina el lenguaje oral y lengua de signos simultáneamente y se puede usar desde edades tempranas. Consiste en traducir a la lengua de signos lo que se está expresando mediante el habla.


-         Palabra complementada: Permite a la persona percibir el habla completamente a través de la vista, mediante la conjunción de la lectura labial y una serie de signos manuales basados en tres componentes básicos (posición, forma y movimiento de la mano). Puede ser aplicada desde los primeros meses de vida y supone una ventaja porque soluciona los problemas de ambigüedad de la lectura labial y ofrece una percepción completa del habla sin obstaculizar el aprendizaje de otras lenguas como la lengua de signos.


Para finalizar, citar algunos consejos para los padres de niños con déficit auditivo:

-         Aceptación de la discapacidad de su hijo ya que la detección del problema causa un desajuste emocional en la familia. Es necesario que los padres acepten cuanto antes la situación de su hijo y así empezar lo antes posible a mostrar su apoyo y ayudar en el desarrollo del pequeño, en el cual el afecto será la base fundamental que desencadenará todo lo demás.
-         Compromiso con un código de comunicación eficaz que asegure la interacción lingüística, desarrollo cognitivo y lingüístico, socialización y aprendizaje escolar a través de:
o       Contacto físico y visual (fundamental para el desarrollo de las habilidades comunicativas) por medio de la “llamada directa” tocando el hombro, brazo o pierna, o a través de la “llamada a distancia” moviendo manos, apagando y encendiendo luces o golpeando el suelo o la mesa.
o       Alternancia de la mirada (los padres tras mantener el contacto visual señalan el objeto atrayendo la atención del niño).
o       Respetar la alternancia de turnos.
o       Entrenar la atención, por lo que los padres estarán a la espera de lo que le interese al pequeño.
o       Confiar competencias comunicativas del niño atribuyendo significado en sus emisiones verbales o gestuales
-         Apoyo durante el proceso educativo (supervisión de actividades, facilitación de la comprensión de textos, facilitar el acceso a información grafica, etc.).

El déficit auditivo: clasificación y consecuencias del desarrollo

sábado, 2 de julio de 2011 - Publicado por Laura Aguilera Núñez en 7/02/2011 01:30:00 a. m.

El déficit auditivo representa un continuo en el que se incluyen desde personas con pérdidas leves a personas con pérdida total de audición. Se ha clasificado basándose en tres categorías, según el grado de deficiencia, el momento de pérdida, y el grado de pérdida medida en decibelios realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Según el grado de deficiencia:

-         Hipoacúsicos: Niños con audición deficiente pero que pueden adquirir el lenguaje oral por vía auditiva, ya sea con la ayuda de audífonos o sin ellos. Tienen un lenguaje funcional aunque es imperfecto en lo que se refiere a léxico, fonética y morfosintaxis.
-         Sordos profundos: Niños con tal pérdida que no pueden adquirir el lenguaje oral por vía auditiva, teniendo que recurrir para su adquisición  a otros canales, especialmente el visual.

Según el momento en el que se produce la pérdida de la audición:

-         Sordera prelocutiva: Sucede antes de que se haya establecido el lenguaje en el niño, es decir, antes de los tres años de edad. En este caso, el objetivo principal será que el niño adquiera un sistema lingüístico organizado.
-         Sordera postlocutiva: Se origina en algún momento posterior a la adquisición del habla. El objetivo de intervención será mantener el lenguaje ya adquirido y enriquecerlo a partir de la experiencia acumulada del niño.

La audición resulta fundamental para adquirir el lenguaje oral, así que cuanto más tarde suceda la pérdida auditiva, más experiencia tendrá el niño con los sonidos y el lenguaje verbal, lo que facilitará su evolución lingüística.

Según grado de pérdida de decibelios (OMS):

-         Deficiencia auditiva ligera: de 26 a 40 dB
-         Deficiencia auditiva media: de 41 a 55 dB
-         Deficiencia auditiva medianamente severa: de 56 a 70 dB
-         Deficiencia auditiva severa: de 71 a 91 dB
-         Deficiencia auditiva profunda: más de 91 dB
-         Perdida auditiva total: sin resto de audición

Desarrollo cognitivo del niño:

Conciencia diferente del mundo. La insuficiencia de un sentido dominante en el desarrollo como es la audición genera una conciencia y puede complicar el proceso de aprendizaje de ciertas tareas.
Atención. El niño con deficiencia auditiva se ve obligado a emplear la vista por lo que ha de estar constantemente interrumpiendo la actividad para controlar de forma visual el ambiente. Estas interrupciones dificultan que centre su atención en la tarea lo que llega a obstaculizar la comprensión, especialmente durante los primeros años de vida.
Memoria. Es un factor fundamental para el aprendizaje pues permite asociar la información que llega por las diferentas vías sensoriales. El niño sordo no cuenta con la información del oído, aunque su gran capacidad de atención hacia la información visual puede compensar esa carencia, superando incluso la capacidad de memoria visual de los niños oyentes.
Abstracción. Es la capacidad de extraer las características comunes y generales de las experiencias, que dependen del uso del lenguaje. El niño con sordera se encuentra limitado ya que depende de la experiencia concreta y la disposición de los adultos para obtener información de los acontecimientos, por lo que su aprendizaje es más restringido porque está ligado a la inmediatez de la acción.

Desarrollo del lenguaje:

El niño con sordera nace con una predisposición innata a comunicarse, pero sólo podrá desarrollar una comunicación de tipo gestual. Realizará vocalizaciones de tipo no verbal como el balbuceo, pero a partir de los seis meses de vida empezarán a desaparecer y no desarrollará la palabra. Aún y así, el desarrollo del lenguaje dependerá del nivel y tipo de deficiencia auditiva y el momento de inicio de la pérdida.

-         Pérdida de menos de 30 dB: Dislalia (alteraciones en la articulación de los fonemas), problemas de atención, dificultad para oír el susurro o distancias largas.
-         Pérdida de 30 a 45 dB: Dificultad para oír en ambientes ruidosos, conversaciones de grupo o con voces suaves. Aunque oiga todo solamente comprende una parte de lo que escucha. Presentan dislalia y retraso general del lenguaje y habla.
-         Pérdida de 45 a 60 dB: Necesitan que se les hable fuerte para poder oír. Aparecen errores fonológicos y articulatorios.
-         Pérdida de 60 a 80 dB: Distinguen los sonidos del entorno y del habla.  Percibe bien las vocales, pero muy mal las consonantes.
-         Pérdida de más de 80 dB: No hay adquisición espontánea del lenguaje y se hacen necesarias nuevas vías de comunicación.
-         Pérdida de más de 100 dB: Se debe recurrir a la percepción vibrotáctil.

Consecuencias de la sordera en el desarrollo del lenguaje en función del momento de aparición:

-         Antes de los tres años: La sordera debe considerarse ya deficiencia auditiva profunda congénita. Las escasas adquisiciones lingüísticas acaban desapareciendo.
-         Entre tres y ocho años: Es posible evitar la desintegración del lenguaje si se interviene de forma inmediata y con los medios adecuados.
-         Después de los ocho años: El lenguaje adquirido ya no se olvida, aunque es posible que se de cierto empobrecimiento del vocabulario.

La comunicación:

Gesto deíctico. Los niños pequeños se comunican esencialmente mediante el gesto deíctico (señalando con el dedo las cosas) y a través del contacto ocular. Estas conductas son innatas en el desarrollo normal de todo niño, pero van desapareciendo poco a poco en los niños con audición normal. Sin embargo, en los niños con déficit auditivo estas acciones van aumentando y mejorando hasta que aprenden a comunicarse por signos. Aun y así, el niño puede hacer uso de las mínimas capacidades auditivas que posea siempre que la pérdida no supere los 60 dB.

Es importante evitar un problema muy común entre los padres, y es que éstos inconscientemente reducen la frecuencia de las conversaciones orales con sus hijos o establecen una comunicación de forma unidireccional (de los padres al niño, pero no a la inversa). Esto conlleva una reducción del nivel de estimulación que reciben los pequeños y dificulta el mantenimiento y potenciación de sus restos auditivos para el desarrollo del lenguaje.

La lectura y la escritura se verán afectadas también dado que los niños con déficit auditivo utilizan un lenguaje más concreto en sus escritos ya que tienden a emplear sustantivos y verbos y menos pronombres, preposiciones y adverbios, haciendo frases más cortas y sencillas.